22.10.06

Prudencio o la sucesión de Roma


El poeta hispano Aurelio Prudencio nos presenta de este modo, en su obra Contra Symachum (357. d. C.), la continuidad de Roma en el Cristianismo. Me pareció un texto bonito y, por ello, aquí os lo dejo para que podáis disfrutarlo. Un abrazo.

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"Dios enseñó a los pueblos venidos de todas partes a inclinar su cabeza ante las mismas leyes y a hacerse romanos todos; aquellos a los que baña el Rin, o el Istro (Danubio), o el Tajo aurífero, o el caudaloso Ebro; [...] o los que son alimentados por el Ganges, o se lavan en las siete bocas del Nilo templado. El mismo derecho los ha hecho iguales y los ha reunido con el mismo nombre; una vez dominados, los ha ligado con vínculos fraternos. Se vive en todas partes como si de conciudadanos de nacimiento se tratase, abrigados por las murallas de la misma ciudad natal... Porque las sangres se mezclan y una sola raza surge de los diversos pueblos. Todo esto se ha hecho gracias a los grandes éxitos y triunfos del Imperio romano.

Créeme: así quedó dispuesto para la venida de Cristo el camino que construyó, bajo la dirección de Roma, nuestra paz, nuestra concordia pública [...]

Lo contrario de la romanidad se llama, indiferentemente, barbarie, paganismo, estupidez bestial, mientras que la romanidad es, esencialmente, cristianismo y humanización llevada a la perfección en la sabiduría de la fe".

La sonrisa del vagón


Tren de dos plantas. En la superior, un padre juega con su hija. Ambos son rubios. Palmotean con alegría mientras ella ríe a carcajadas. La niña no tiene más de cuatro años de edad y lleva el pelo recogido en dos simpáticas coletas. El acento de ambos, a pesar del color de sus cabellos y los ojos azulados, es sudamericano.

La espontánea alegría de la pareja contrasta con el silencio tedioso del resto de los pasajeros. Caras largas, serias, cansadas, que miran a su alrededor como quien contempla el fondo de un vaso de agua. Miradas que, en algunos casos, vienen cargadas de rencor, sufrimiento y somnolencia. Por eso, creo que la inocencia de esa niña dibuja en la monotonía del vagón un rayo de esperanza. Un rayo de ilusión.

Fuera, paisajes de acero en el camino, casas blancas y tejados de cielo gris y seco. Los hierros oxidados sustituyen a la vieja, noble, verdura del lugar. Interrupciones de electricidad, masas de cemento y océanos de ruido.

Sequedad en el ambiente y en las almas. Y alegría en el vagón. Hoy, el tren de cercanías sonríe, tímidamente, entre su ronquido constante, pegado a los raíles, con la niña de las coletas azules.

Atocha-Alcalá, 17 de julio de 2006

Mensaje de bienvenida, bis

Mis escasos saberes me obligan a copiar los primeros mensajes que publiqué en otro blog, de cuyo nombre no puedo acordarme. Incapaz como era de recordar ni siquiera la clave, doy a luz este nuevo espacio, en el que, insisto, sois muy bienvenidos. Gracias.

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Saturday, July 08, 2006

Un mensaje de bienvenida

Mi primer mensaje en este blog será muy rudimentario. Porque soy informáticamente rudimentario, y desconozco por completo el lenguaje HTML y sus variantes que hacen posible la configuración de un espacio personal. Sin embargo, es mi deseo ir aprendiendo y aumentando su calidad, con los contenidos más adecuados y el continente lo más bello posible.Si me permiten el tuteo, lo emplearé a partir de ahora.

Estas líneas que ahora leéis son producto providencial de unas jornadas inolvidables en la Facultad de Comunicación y en la Residencia de Nuestra Señora de Guadalupe, de la Universidad Pontificia de Salamanca, celebradas con motivo de unos cursos de verano organizados por dicha institución.

En ellas tuve la oportunidad de acudir como representante de la Oficina de Prensa del Obispado de Alcalá de Henares, y conocer a seminaristas, religiosas y laicos de gran valía intelectual, pero sobre todo humana. A ellos agradezco su sincera amistad que me brindaron en esos días y que jamás podré -ni querré- olvidar.

Lo que surgió como un interés de divertimento, hoy se hace realidad tangible. Sabéis que hoy es sábado 8 de julio de 2006. Su Santidad el Papa Benedicto XVI lleva unas horas en nuestro país, concretamente en Valencia, para clausurar las V Jornadas Mundiales de la Familia, que ya convocara nuestro venerado Juan Pablo II. En fecha tan señalada he querido cristalizar mi boceto de blog y haceros partícipes de mi alegría. La España de nuestros días yo quisiera que se viera representada en esa jovial Valencia, luminosa y llena de espíritu cristiano.

Quedad, pues, con Dios y bienvenidos a mi humilde espacio del ciberídem.