
Por eso creo que la Iglesia católica, en este campo, tiene una gran labor que realizar todavía. He visitado algunas páginas de diócesis españolas, y salvo honrosas excepciones, me parecen todas calamitosas. Noticias publicadas hace meses, secciones sin actualizar, títulos estáticos, enormes parrafadas que adormecen a las piedras, ausencia de imágenes de calidad,… El lenguaje de Internet no es el mismo que el de la prensa escrita o los libros impresos. Es, necesariamente, más ágil y rápido; veloz, más constante y visual.
El mensaje del Evangelio ha de transmitirse a las multitudes en todos los terrenos posibles: radio, prensa, televisión, Internet. La palabra de Dios nos quema en las manos. Es hora de ponerse manos a la obra.
1 comentario:
No dude usted que estoy aplaudiendo sus letras. Razón irrefutable la de su artículo
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