22.1.07

Los crímenes de la derecha


Hace tiempo que vengo pensando en los múltiples complejos de la derecha española. Muchas veces, creo que se trata de simples coletazos de un constante síndrome de Estocolmo. Desde los máximos responsables, como Aznar, Acebes o Zaplana, pasando por el democristiano Mayor Oreja o la liberal Aguirre, hasta el último afiliado de un pueblo castellano. Inexplicablemente, sienten por la izquierda, tan radical e incivilizada, una pasmada alucinación. Salvo en los discursos parlamentarios de Mariano Rajoy, cuando éste saca lo mejor de su gran oratoria, y despedaza a los endebles Zapatero y compañía.

Hay algo mezquino y cobarde en la derecha política de nuestro país. He meditado sobre este aspecto tibio y pusilánime. Creo que se debe al dichoso centrismo. Bautiza Federico Jiménez Losantos, con acerada agudeza, a esta “Maricomplejines”, corta de mangas y avergonzada de sí misma. Señala el periodista turolense que la derecha política no se merece a su base electoral. Creo que tiene razón. Pero va llegando el momento de interrumpir esa cadena de rígidas fidelidades. Y mucho más la base social católica que, tradicionalmente, ha sostenido al Partido Popular.

Esta formación política camina de espaldas a la Doctrina Social de la Iglesia. A veces, la golpea con violencia. Desprecia el magisterio de sus pastores, humilla a sus fieles y perjudica gravemente a la vida. Me estoy refiriendo, obviamente, a esa constante y brutal sangría que otros llaman Interrupción Voluntaria del Embarazo. Y que yo llamo por su nombre: aborto. La mayor carnicería que han visto los siglos. Ante la cual, el PP se mantiene, cuando no silente, cómplice. No puedo ni pienso seguirle por esa senda.

Sirva esta columna para despertar las conciencias de tantas almas cándidas, para que reflexionen sobre este inhumano y deleznable crimen que es el aborto. Reflexionen, también, sobre a quién depositan su confianza en las próximas elecciones generales. Y autonómicas.

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