27.1.07


"Todo esto estará igual. Igual, pero sin Carlos... También este paisaje se quedará sin mí. Las tardes seguirán enrojeciendo el aire. Se escuchará el oficio de los monjes. Se batirán las ramas de los árboles. Igual, pero sin mí... Dura el nogal, el agua, los olores. Sólo nosotros no duramos.... O acaso tengas razón tú, Borja.

Acaso algo quede, temblando como un eco, cuando nosotros nos hayamos ido... Algo a pesar de todo: casi nada: una respiración, un murmullo, una brisa que diga nuestro nombre a los que vengan..."


Carlos I a Francisco de Borja, S. I.
Recreación de Antonio Gala para la serie de TVE Si las piedras hablaran.

25.1.07

Las quejas, a Fidel


El mismo amigo que ya mencioné en otro post más abajo, me traslada a un curioso e interesante blog en el que se publican varios chistes sobre dictadores de todo signo: Franco, Pinochet, Stalin, Castro,... Dado que esperamos todavía cómo se desarrollan los acontecimientos en La Habana, y por tanto estamos ante un asunto de candente actualidad, os muestro éste:

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Un español de turismo en Cuba le pregunta a un cubano:
-En realidad cómo es vuestra vida en la isla?
-Pues no me puedo quejar. -respondió el cubano.
-Hombre. Entonces la dictadura no es tan mala como dicen, ¿no?
-Creo que no me ha entendido, señor. Le digo que... ¡¡no me puedo quejar!!

22.1.07

Los crímenes de la derecha


Hace tiempo que vengo pensando en los múltiples complejos de la derecha española. Muchas veces, creo que se trata de simples coletazos de un constante síndrome de Estocolmo. Desde los máximos responsables, como Aznar, Acebes o Zaplana, pasando por el democristiano Mayor Oreja o la liberal Aguirre, hasta el último afiliado de un pueblo castellano. Inexplicablemente, sienten por la izquierda, tan radical e incivilizada, una pasmada alucinación. Salvo en los discursos parlamentarios de Mariano Rajoy, cuando éste saca lo mejor de su gran oratoria, y despedaza a los endebles Zapatero y compañía.

Hay algo mezquino y cobarde en la derecha política de nuestro país. He meditado sobre este aspecto tibio y pusilánime. Creo que se debe al dichoso centrismo. Bautiza Federico Jiménez Losantos, con acerada agudeza, a esta “Maricomplejines”, corta de mangas y avergonzada de sí misma. Señala el periodista turolense que la derecha política no se merece a su base electoral. Creo que tiene razón. Pero va llegando el momento de interrumpir esa cadena de rígidas fidelidades. Y mucho más la base social católica que, tradicionalmente, ha sostenido al Partido Popular.

Esta formación política camina de espaldas a la Doctrina Social de la Iglesia. A veces, la golpea con violencia. Desprecia el magisterio de sus pastores, humilla a sus fieles y perjudica gravemente a la vida. Me estoy refiriendo, obviamente, a esa constante y brutal sangría que otros llaman Interrupción Voluntaria del Embarazo. Y que yo llamo por su nombre: aborto. La mayor carnicería que han visto los siglos. Ante la cual, el PP se mantiene, cuando no silente, cómplice. No puedo ni pienso seguirle por esa senda.

Sirva esta columna para despertar las conciencias de tantas almas cándidas, para que reflexionen sobre este inhumano y deleznable crimen que es el aborto. Reflexionen, también, sobre a quién depositan su confianza en las próximas elecciones generales. Y autonómicas.

17.1.07

El valor de una suegra

Pocos meses antes de morir, Jaime Campmany perdió a su ancianísima suegra. El veterano periodista le dedicó entonces unas pinceladas en su columna de ABC. Estas son las emotivas palabras del maestro, que copio para vuestro deleite. Ojalá todas las suegras fueran como ella. Y todos los yernos como él.

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Mi suegra

Tengo que cumplir con mis lectores habituales el deber de decirles que Campmany ya no tiene suegra. Estaba a punto de cumplir los 91 años, se le había atrofiado un riñón y el otro le funcionaba sólo a un quince por ciento, así que se acercaba irremediablemente a un final cercano. Pero conservaba la cabeza lúcida y fresca, la memoria ágil y el ingenio pronto, y aunque era dulce y cariñosa con todos los que la conocían, a veces tenía un atisbo de retranca muy murciana con una cantidad razonable de ideíca, y es que la vida la había tratado mal desde niña y tuvo que defenderse, no ya en este valle de lágrimas, sino en esta selva de dentelladas y zarpazos.

Se había quedado viuda con treinta y pocos años y con tres hijos, y era una de esas mujeres bravas y santas que sacan la casa adelante y combaten fieramente contra la pobreza a fuerza de trabajo y de vigilias. Ha muerto pobre, con una pobreza total y franciscana. Nunca poseyó un ladrillo, ni un palmo de tierra donde caerse mártir y muerta, ni sabía lo que era una cuenta corriente, ni un pequeño dividendo, ni una modesta pensión. Si es verdad que la pobreza es una predilección de Dios, mi suegra ya estará gozando del lugar reservado para los más dilectos bienaventurados. Yo creo que es la única persona que en esta Celtiberia de nuestros pecados y nuestros amores donde vamos tirando jamás ha recibido un real de papá Estado ni una miga del maná de Dios. Bueno, sí. El maná del Señor le llegó en forma de cariño y cuidado de sus hijos, entre los que, sin serlo biológico como ahora se dice, yo me cuento como uno más.

Estaba hecha a la labor sin descanso y a ser útil a los demás, y en eso encontraba su satisfacción mucho más que en el regalo o en el mimo. Había cumplido los noventa años y todavía espiaba la seguridad de los botones de mis camisas o de mis pijamas para ser ella quien los asegurara con un primor que nadie igualaba. Ya no la dejábamos hacer otras cosas. A cambio de eso, envidiaba mis platos y mis medicinas, y quería comer siempre lo mismo que comiera yo y tomar los mismos medicamentos que a mí me recetaban. Estaba convencida de que todo lo mío era lo mejor: los artículos, las opiniones, la comida, el vino (bebía medio dedo del que yo bebiera), los amigos y hasta los chistes. Yo le contaba chistes de suegras que le hacían reír incluso cuando el dolor de los últimos días la tenía encogida y trastornada.

Desaparecida Felisa, que vivió siempre rodeada de niños y crió a tres generaciones de chiquillos de mi familia, y muerta mi suegra, mi casa se quedará un poco vacía, porque de vez en cuando se me llenaba una nube de bisnietos que venían a revolotear alrededor del cariño y solicitud de la bisabuela, y ahora quizá vengan menos. La bondad de los viejos se conoce en el amor que derraman sobre las vidas nuevas, y estas dos viejas que han poblado mis años rebosaban de esa bondad. No era beata, ni gazmoña ni escrupulosa de ociosidad o de tontería, pero tenía la fe del carbonero, así que la felicidad de la fe sin dudas y sin ostentaciones la ha mantenido hasta el último de sus días en la esperanza y en la caridad. O sea, en la alegría y en el amor.

15.1.07

Paz


“La paz es un bien tan precioso, tan fecundo, tan deseable y deseado, que todo esfuerzo por su defensa, aun con nuestros mutuos sacrificios de las propias aspiraciones, ¡vale la pena!”.


Pío XII, Navidad 1957.

12.1.07

Sol, tierra y aire

Se acerca la hora, si no ha venido ya, de oír la Voz primera en que la Fuerza Santa arrolle, aprisione y envuelva para siempre.

Que mis palabras encaucen la verdad tenue, alumbren toda virtud y se paren ante Aquel que es origen del cosmos. Del sol, del aire y de la tierra.

¿Por qué esperar? ¡Ya, ahora!

8.1.07

España y libertad

Hace un par de años escribí este artículo que ahora comparto con vosotros.
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“Si España quiere que me vaya…” Vehemente y rotunda se muestra la concursante que lucha por conseguir una casa, encerrada en ella mientras otros compañeros la construyen. Un programa–basura que emplea el término “España” para referirse a los miles, millones tal vez, de telespectadores que contemplan con simpleza horas y horas de tediosa parrilla televisiva, es lo más patriótico que encuentro en nuestros días. ¿Para esto quedó España? ¿Para ser invocada por una señorita de escasa cultura y con ansias de fama y poder? ¿Eso es ahora España?

¿Qué fue de la España guerrera y religiosa, que sublimó conventos y cuarteles para gloria de Dios y de su Rey legítimo?

Ya el ardor apagado, el rezo olvidado, la nobleza perdida, el postrero democratismo liberal, sin brillo, la abstención en un régimen caduco y en decadencia, han de indicarnos cómo nuestra civilización confusa y torpe se dirige a la deriva, a la extinción sin remedio. No habrá piedad para nuestro mundo. Y cuando queramos advertirlo será tarde.

España es una nación histórica, con grandes atractivos culturales, turísticos y naturales. Su pasado glorioso, construido en la Edad Media y ensalzado en la Moderna con un imperio descomunal que no conoció el ocaso, nos dejó una lengua y una Religión que sitúa al hombre en el centro de la Creación y lo convierte en objeto sagrado de libertad y justicia.

Hoy, poco parece importar a esa inmensa mayoría de españoles, que supuestamente se autocalifican demócratas.

Y es que el voto es un derecho, pero también una responsabilidad y un compromiso con el régimen liberal parlamentario de sufragio universal y directo. Con estupor y verdadera lástima escucho las quejas de algunos frustrados votantes “hace demasiado calor”, “no apetece”, “estamos cansados de tantas elecciones”,… El voto es el único instrumento existente para ejercer el control al poder público y, en su caso, destituirlo o ratificarlo. Quien desea formar parte de una asociación política, deportiva, religiosa, laboral club, o lo que fuere, acepta unas normas y se compromete a cumplirlas.

El católico debe acudir los domingos a misa, confesar y comulgar, practicar el Evangelio y leerlo con asiduidad, obedecer a la jerarquía eclesiástica y a la cúspide papal. No hacerlo es ir contra la Iglesia. No hay catolicismo fuera de ella, y esto es una realidad incontestable.

Del mismo modo, el demócrata fiel, comprometido con la libertad individual de toda la humanidad, debería acudir siempre a votar, a ejercer su soberanía como mejor puede. El que no lo hace delega en otros su función, se desequilibra el régimen político de representación y se desnutre, en ausencia suya, el mismo sistema social.

El 13 de junio de 2004 España es un país “no democrático”. La mayoría de sus ciudadanos no han querido democracia.

¡Venga pues, y cuanto antes, un régimen despótico–militar para establecer, como desea la mayoría, un estado fuerte sin gobierno libre y sin libertades individuales!

Los españoles han preferido irse a tomar el vermouth y a charlar con los amigos, o a quedarse en casa viendo con una enjuta y basta señorita gritaba “¡Si lo quiere España, me voy de la casa!”. España se quedó en casa. España, hoy como ayer, siempre será un país llamado a la decadencia. Ya tendremos tiempo de pagar nuestro indiferentismo. Muy pronto.

6.1.07

Los Reyes Magos existen

Comparto esta historieta que encontré hace poco en un foro de Internet:
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¿Existen los Reyes Magos?
DR. LUIS SÁNCHEZ DE MOVELLÁN DE LA RIVA
Apenas había llegado su padre a casa y se disponía a sentarse para escucharla como todos los días acerca de lo que su hija le contaba de sus actividades escolares, cuando ésta en voz algo queda, como con un cierto miedo, le dijo:
-¿Papá?
-Si, hija, cuéntame.
-Oye, quiero...que me digas la verdad.-Claro, hija. Siempre te la digo, respondió el padre un poco sorprendido.-Es que... titubeó Macarena.
-Dime, hija, dime.
-Papá, ¿existen los Reyes Magos?
El padre de Macarena se quedó mudo, tragó saliva, miró a su mujer interrogante, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro perplejo y tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
-Mis compañeras dicen que son los padres ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Macarena le obligó a volver la mirada hacia la niña y volviendo a tragar saliva le dijo:
-¿Y tú que crees, hija?
-Yo no sé, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero...como las niñas dicen eso.-Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero...
-¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos tristes y humedecidos- ¿Me habéis engañado!
-No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen. Respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Macarena.
-Entonces no lo entiendo papá.
-Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla. Dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que la sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
-Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal de Belén para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
-¿Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
-¿Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo. Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
-Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito...
Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento y divertido, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
-Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿Qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
-¿Oh, Señor! dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.
-No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
-¿Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? Dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.
-Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? Preguntó Dios.
-Sí, claro, eso es fundamental Asintieron los tres Reyes.
-Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?-Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje. Respondieron cada vez más entusiasmados los Reyes.
-Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
-Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.
Cuando el padre de Macarena hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres, dijo:-Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.
Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:-No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.
Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos y visiblemente emocionados.

3.1.07

Terrena non metuit
"Nada temió sobre la tierra"

31.12.06

Sí a la vida

Me conmueve ver el cadáver de Sadam Hussein en las fotografías difundidas por los medios de comunicación. No por el hecho en sí de ver un cuerpo sin vida, -¡tan acostumbrados estamos, desgraciadamente!- sino por la causa que ha provocado su muerte. Nadie, absolutamente nadie, tiene derecho a quitar la vida a otro ser humano. Aunque se trate de un ser humano monstruoso y asesino. Lo que ayer era, ya no lo es. Por decisión de un jurado que se arroga potestades que no le corresponden: decidir sobre la vida y la muerte.

Resuenan todavía los ecos, y sus consecuencias políticas, de una bomba que hizo saltar por los aires la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. El odio y la violencia nunca son la solución. La venganza, tampoco.

Feliz año nuevo a todos.
"¿Y si vieras que las fecundas zarzas producen rojas ciruelas y cerezas silvestres; que los robles y las encinas deleitan al ganado con sus abundantes frutos y al pastor con su amplia sombra?"

Horacio, Epist. XVI.

28.12.06

Los santos inocentes

Dos milenios más tarde, sigue habiendo santos inocentes. Como aquellos que fueron asesinados por orden del despiadado Herodes para evitar el Reinado de Jesucristo. Hoy mueren, aquí, a la vuelta de la esquina, cientos y cientos. Miles. En clínicas. Clínicas abortistas.

El video que os muestro es largo pero merece la pena.

23.12.06

Feliz Navidad

Alcalá de Henares, 24 de diciembre de 2006.

Querida amiga:

Se me presenta la oportunidad de escribirte unas líneas en esta fecha tan señalada para la Cristiandad: el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo hace más de dos milenios.

Como, a pesar de que respondí a tu bonita tarjeta navideña con otra similar, me parecía demasiado impersonal no dedicarte un breve mensaje cargado de buenos deseos. Y así empiezo unas palabras.

Dentro de unos días comenzaremos el año cronológico. Según es costumbre, muchos festejarán con algarabía las campanadas en la Puerta del Sol, entre uvas y champán. Fiesta laica, un puro trámite, convencional. La más contundente manifestación de nuestra mortal existencia. Sin embargo, la de hoy es fiesta profundamente cristiana, pues celebramos la Encarnación de Cristo. En la pobreza. En la fragilidad de un pobre niño, arropado por una mula. En la humildad. Dios.

Por eso mismo, podemos considerar que nuestro año nuevo comienza hoy. Para los cristianos, el Misterio se convierte en realidad. El gran enigma del Dios Todopoderoso que se hace hombre para mostrar su amor infinito hacia nosotros, sus hijos.

Varias son las causas que provocan en las personas un cierto rechazo hacia estas fechas. Podremos resumirlas en dos: el materialismo y la melancolía. El primero es, sin duda, producto de nuestra sociedad consumista, el hedonismo imperante que nos deshumaniza y llena de zozobra interior. Pero que tiene fácil arreglo si sabemos mantenernos fieles al origen de la Navidad, disfrutando todo cuanto sea posible de estas fechas.

La segunda de las causas es, quizá, la más comprensible. Especialmente en las personas adultas, se añora mucho más a los seres queridos que ya no están entre nosotros, familiares difuntos especialmente. Sólo podemos enviarles nuestras oraciones y el más cariñoso de los recuerdos.

Y, así, hacer Navidad.

Con afecto,

Miguel Ángel

22.12.06

Lotería Nacional ¡todavía!

Cada 22 de diciembre los españoles se asoman a la ventana de sus televisores con una pizca de esperanza. Confían en que, este día, la suerte les sonría para poder cubrir los pequeños agujeros de la economía familiar: la hipoteca, las remodelaciones caseras, el coche, el seguro, algún que otro capricho extraordinario. Al fin, pocos agraciados, algunos con la pedrea. Y los más, sin nada. Pues nada. A seguir en lo suyo y para el año que viene, más.
Unos con más fervor que otros se entregan a este sorteo (¡nacional, quién lo diría! habrá que cambiarlo por estatal, o federal, para no dañar a las diversas sensibilidades regionales) que naciera en 1811, en plena Guerra de la Independencia, para aumentar los ingresos del erario público.

Parece que es lo único que va aguantando de aquellas Cortes de Cádiz y de esta unidad moderna de España. La Lotería Nacional. Que toca a catalanes, vascos, gallegos y madrileños por igual. Ay, si le tocara a Puigcercós. Seguro que no le hacía ascos al dinero recogido por todos los rincones del Estado español. O quizás no. Seguramente lo donara a las Hermanitas de la Esquerra Republicana que, a buen seguro, laicas ellas y muy separatistas, estén deseando ser creadas para darle a la Navidad un aire progresista y talibán.

Por cierto, no me ha tocado la Lotería. De todas formas no lo he mirado. Como lo haya hecho os vais a enterar... O no, como diría don Mariano.

21.12.06

Animaladas (4ª Parte)

Y colorín colorado, con este relato del romántico caracol cierro -de momento- el episodio de los animales curiosos.

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"Pero si lo que se desea es un romance verdaderamente exótico, no hace falta ir a la selva tropical a buscarlo: basta con salir al jardín y buscar al caracol común. Éste presenta aspectos tan complejos como el argumento de cualquier novela moderna, porque los caracoles son hermafroditas, de modo que cada uno puede gozar del placer del galanteo y del apareamiento tanto desde el punto de vista masculino como desde el femenino.

Pero, aparte de este doble sexo, el caracol posee algo todavía más extraordinario: un recipiente en forma de saco en su propio cuerpo, dentro del cual se manufactura un diminuto fragmento de carbonato cálcico, llamado dardo del amor. Así, cuando un caracol –que, como digo, es tanto macho como hembra –se junta con otro caracol, también macho y hembra, ambos se dedican al galanteo más curioso del mundo.

Se lanzan mutuamente sus dardos del amor, que penetran a gran profundidad y se disuelven rápidamente en el cuerpo. Parece que este curioso duelo no es tan doloroso como aparenta; concretamente, la penetración del dardo se supone que provoca una sensación de placer, quizá un extraño cosquilleo, al caracol. Sea lo que sea, pone a los caracoles en estado de entusiasmo para el importante asunto del apareamiento.

Yo no soy jardinero, pero si lo fuera es probable que abrigase buenos sentimientos hacia los caracoles que hubiera en mi jardín, aunque se comieran mis plantas. El animal que ha prescindido de Cupido, que lleva su propio carcaj de dardos por el mundo, creo que vale mucho más que todas las coles del mundo, asexuadas y aburridas. Es un honor tenerlo en el jardín".

19.12.06

Un cuento chino


En ribeteadas florituras de caballerosidad trasnochada, el macho se cierne sobre la hembra. Y la hembra, de facciones orientales, poco cómoda, -como es natural- se desliza hacia el carril de huida. Pues el engolado varón, de fanfarronas actitudes, se muestra jovial y hasta machista. Los cuarenta y cinco no los cumple. Pero le da igual. Presume de gran vigor físico y de haber desperdigado hijos naturales por todo el orbe cristiano. Ahí es nada.

La idiota conversación, superficial y forzada hasta el límite, rompe mi cálido sueño sobre el raíl. En mi duermevela, contrariado y avergonzado, pienso que semejantes homínidos no deberían haber descendido nunca de los árboles.

18.12.06

El padre Mariana (IV y final)

"Del porte exterior del rey, es decir, de la regla que debe guardar en comer y en vestir" (3ª y última parte)


Con esta publicación concluyo mi serie dedicada al padre Juan de Mariana. Quienes la hayáis disfrutado, espero que la bibliografía que ofrezco al final os sirva de consuelo; quienes la hayáis padecido, pues felicidades: el suplicio ha terminado.

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Con una, en mi opinión, excesiva repetición de la idea principal, el autor termina su exposición dando como ejemplo de debilidad política y humana el caso de Juan II de Castilla, el padre de Isabel la Católica que nació con ciertas dotes naturales, aptas para gobernar con relativa dignidad.

Obligado, por su minoría de edad, a vivir largo tiempo recluido en un convento de Valladolid, su personalidad, “en tan prolongado retiro, o se debilita y enmohece o se llena de orgullo”, además de ser ya, de por sí, “triste y miserable cosa que careciese de la vista de los pueblos el que había después de gobernarles”. Completando una penosa biografía, según Mariana el joven monarca castellano, una vez muerta su madre, inició su reinado efectivo, “siempre deslumbrado, alucinado” y bajo “el imperio de sus cortesanos”, causa de “continuos y graves alborotos” en todo el reino.

Propone –y concluye– que será necesario mantener unas costumbres viriles para que, robustecido el cuerpo, la mente y el espíritu no caigan en el vicio y la flojedad (Mens sana in corpore sano). En esta línea, nos vienen a la memoria los consejos que don Quijote le dio a Sancho: “Anda despacio; habla con reposo, pero no de manera que parezca que te escuchas a ti mismo: que toda afectación es mala. Come poco y cena más poco; que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago”.

Y en la misma dirección, siglos atrás, afirmaba santo Tomás de Aquino que “la vida del hombre no sabe pasarse de cierta amenidad” pero, “exagerada inclinaría a los hombres al apego de las delicias en detrimento de las virtudes ciudadanas, pues la suavidad de los placeres sujeta el alma a los sentidos hasta el punto de incapacitarla para juzgar libremente (…) La virtud exige de los hombres que se aparten de los deleites superfluos, para que encuentren más fácilmente el término medio de la virtud”.


Bibliografía relacionada con el padre Mariana y su tiempo.

· Obras del padre Juan de Mariana. Historia de España. –Tratado contra los juegos públicos. –Del Rey y de la Institución Real. –De la alteración de la moneda, y de las enfermedades de la Compañía. Tomo II. Madrid, Biblioteca de Autores Españoles, 1950.

· BALMES, Jaime. “Mariana”, en Obras completas. Vol. XII. Edit. Barcelona, Biblioteca Balmes, 1925.

· BALLESTEROS, Antonio. “Discurso en elogio del padre Juan de Mariana”. Madrid, Tipografía de la Revista de archivos, bibliotecas y museos, 1925.

· BALLESTEROS GAIBROIS, Manuel. Juan de Mariana. Pensador y político. Madrid, 1939.

· GARZÓN, Francisco de Paula. El padre Juan de Mariana y las escuelas liberales. Estudio comparativo. Madrid, Biblioteca de la Ciencia Cristiana, 1889.

· PI Y MARGALL, Francisco. Juan de Mariana (Breves apuntes sobre su vida y sus escritos). Madrid, Tipografía de Manuel Ginés Hernández, 1888.

· “Algunos problemas históricos en torno a la figura de Juan de Mariana”. En Antoni Agustín y el seu temps. Barcelona, PPU, 1998.

· RANDALL G. HOLCOMBE (ed.) “Juan de Mariana and the Spanish Scholastics”, en Fifteen Great Austrian Economists. Ludwig von Mises Institute, Auburn, Alabama, 1999.

· ROSEN, Hans. Ensayo sobre el pensamiento político del padre Juan de Mariana. Santiago de Chile, Universidad Católica, 1959.